Me llamaron al celular para informarme que la camioneta había llegado. Bajamos, cancelé los servicios en la recepción y también pagué los de Emily. Iba a objetar, pero alcé mi dedo. Ella sabía nuestro código, nunca pagará nada a mi lado, eventualmente una salida y si ella se adelantaba. De lo contrario, no lo permitiré.
—¿De qué te ríes? —¿Sé ha molestado?
—¿Se te olvidó que no me gusta que gastes a mi lado?
—Creí que te habías modernizado un poco ante la igualdad de gastos. La igualdad femenin