Isabella durmió tranquila esa noche porque sabía que esa mujer loca que la daño estaba en prisión y al día siguiente buscaría asegurarse de que se quedara en ese lugar para siempre.
Habia quedado de desayunar junto a Dante, así que aprovecho que era temprano para llamar a Elizabeth.
- Hola, buenos días ¿cómo están?
- Nosotros bien, aquí desayunando y tu ¿cómo estás?
- Bien… algo nerviosa, pero lista para seguir adelante de acuerdo al plan.
- Tranquila sé que todo te saldrá bien porque lo has pl