La noche paso relativamente lenta y tranquila, dándole la oportunidad a Isabella de calmarse y auto regañarse por esa forma tan lamentable de haber actuado.
¿En serio soy así de patética? – se preguntó mientras fruncia el ceño – no se supone que debo estar preparada para esto e igual siempre imagine algo así: ella va a venir por mí y yo no debo mostrar debilidad – pensó mirando fijamente el techo de la habitación – jamás debo dudar porque yo debo proteger a mi hijo y no necesito depender de alg