Elizabeth miro un poco confundida a su amiga por la repentina forma en como le dijo que deseaba contarle su pasado, eso era curioso y repentino la forma en como le dijo; acordaron ir a su casa para charlar a gusto.
Al terminar el horario laboral, ambas chicas fueron a casa de la castaña para poder hablar en calma y en privado.
- Ya pedí pizza – dijo Elizabeth, dejando su teléfono en la mesa del comedor y estirándose un poco.
- Recuerda decirle al portero para que lo deje pasar, mientras acost