Parte 62...
Y, una vez más, se sintió cautivado por aquella figura frágil… y, al mismo tiempo, profundamente fuerte, incomprendida por tantos.
Su perfil era hermoso, suave. Camila tenía una belleza distinta, casi la de una dama de otra época, con una delicadeza que se hacía evidente y que despertaba en él un instinto protector imposible de ignorar.
Le encantaba la forma en que sonreía y cómo ladeaba la cabeza cuando su padre hacía algún comentario sobre la jugada. Echaba la cabeza hacia atrás,