Alayna
Me senté en el borde de la bañera, dejando que el frío de la porcelana me recorriera mientras intentaba recuperar el aliento. Cada movimiento parecía requerir más esfuerzo del que tenía disponible, como si mi cuerpo estuviera luchando contra mí.
Miré mis costados, levantando lentamente el suéter. Ahí estaban, los nuevos moretones. Oscuros, irregulares, extendiéndose como pequeñas sombras sobre mi piel.
Ya no me sorprendían, pero cada aparición era un recordatorio de lo rápido que todo