Daniel:
En mi vida había dormido tan incómodo como lo he estado intentando hacer durante toda esta noche en casa de Ada. En primera, porque Ezkar me ha tirado al suelo de una patada como venganza por haber tenido que venir a su hogar y quedarme, aunque era lógico que él no deseaba eso para nada. En segundo lugar, porque hay un bendito árbol del lado de afuera que con la luz de la luna toma formas espantosas que se ven desde donde estoy.
Doy media vuelta y me cubro lo mejor que puedo con la sába