Mundo de ficçãoIniciar sessãoEDGARD
Me dediqué a pensar mientas escuchaba a Marianne recostarse en la cama. Yo, en el sillón, más que nada en el mundo, deseaba tomarla. Tan desesperado estaba por ella que mi cuerpo sentía que mi conciencia podía olvidar sus palabras y luego la poseería para liberar de una vez todo lo que sentía cuando la tenía cerca. Pero mi resolución era firme y quisiera o no mi cuerpo debía controlarse. Mi sueños, todos eróticos, me hicieron despertarme varias veces en lo que quedó de la noch






