Sin embargo, no había dado ni dos pasos cuando alguien se le acercó.
—¿Lilianne? — escuchó la voz de una mujer que paseaba a su perrito por el sendero.
La reconoció enseguida.
—Susan...
A pesar de la amargura, los ojos de Lilianne se iluminaron al encontrarse con una vieja conocida.
Susan había sido su primera fisioterapeuta.
Douglas la llevó hasta Queensland junto con el médico especialista que la atendió después del accidente.
—¡No sabes cuánto me alegra verte en Sydney... y recuperada!
Sus