DAMIÁN
—¡Maldita rata! Tú sabes dónde está mi amigo, habla porque no me va a interesar si eres mujer u hombre, no me importará mancharme las manos contigo, he visto cosas en la guerra que ha hecho, que no tenga remordimientos, que pierda mi sentido común acerca de qué está bien o qué está mal, no me importa que supliques, no me importa qué implores por tu vida, te voy a sacar los ojos, voy a cortar tus dedos hasta hacerlos polvos, todo esto mientras sigues viva. ¿Qué opinas?
Se sabe que en la guerra muchas cosas atroces se viven y presencian, Le pedí a Gonzalo que la amenazara hasta que soltara todo, pero que la coacción fuera dentro del cuarto porque tiene que hacer que cuente para luego llevarla hasta la sala donde tiene que confesar voluntariamente; todo tiene que quedar grabado, Estoy aquí escondido en la misma sala, en un lado donde ella no me vea para luego salir en el momento exacto.
—Te juro que no sé nada. —Me imagino que está temblando su voz; se siente que está así del mied