Ángela se despertó una vez más, sintiéndose un poco mejor. Su cabeza se encontraba más despejada y el dolor de cabeza solo era una leve molestia que poco a poco se iba desvaneciendo.
Sin embargo, los nervios la atacaron porque no reconoció dónde estaba y eso también hizo que su memoria de las horas previas se esfumara como si no hubiesen sucedido.
El lugar era espacioso, fresco y las cortinas de las ventanas filtraban la luz del sol; la morena escuchó con atención, procurando detectar los sonid