CAPÍTULO 30

―¡Hijo de tu…

―¡David! ―gritó Laura perdiendo la compostura.

Él se detuvo y se percató de lo que estuvo a punto de hacer, sus puños aferraron las solapas del smoking de Robin en un evidente intento de iniciar una pelea.

―¿En qué puedo ayudarlo, señor Hansen? ―preguntó el rubio sin perder la calma, mirándolo sin dejar traslucir ninguna de sus emociones.

―Tú… ―gruñ&

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