Salió de allí a paso firme y veloz, sin prestarle atención al médico que clamaba su nombre, pidiéndole que por favor lo escuchara. Él no se detuvo, llegó al estacionamiento, se subió a su auto y se marchó.
A punto de llegar a su casa recibió una llamada, le tomó aproximadamente más de cuarenta minutos trasladarse desde la clínica hasta el departamento; se detuvo en el último semáforo antes del edificio donde vivía y contestó, pensando que solo era Alex para preguntarle cómo iba todo.
―Señor Han