Al día siguiente, estaba en la cocina desayunando con mi amiga, cuando escuchamos el timbre de la puerta de casa, me acerqué a la entrada para abrir la puerta viendo a mi esposo al otro lado muy sonriente.
—- Buenos días amor —- me dijo cogiendo mi cintura, dándome un precioso beso en mis labios
—- Buenos días cariño, ¿quieres un café? aun estas a tiempo — le dije
—- Hola Auri, ¿cómo estáis? ¿se ha portado bien mi mujercita? —- le pregunto Aaron a mi amiga
—- Si, es una buena chica puedes estar