Jadem se marchó ya tarde de la clínica con nuestro hijo en sus brazos, al irse me dio por sentarme en la cama y llorar como si fuera una niña. Al día siguiente, la puerta de la habitación se abrió viendo entrar a Aaron, que enseguida se acercó a mí dándome un fuerte abrazo.
—- Hola mi amor ¿cómo estás? —- me pregunto.
—Mucho mejor, el médico me comentó ayer que en una semana me darán el alta.---- le comente.
—- Esa es una buena noticia, ya podremos irnos a casa, te echo de menos la casa esta mu