36-Regreso a casa.
-¡Salud!-dijo Pablo al chocar su copa con la de Claudia.
-No hay quien te atrape ¿verdad?
-¿Lo dudaste? Porque si lo dudaste es porque no me conoces-se dió otro trago-um… es cierto que dejé ese cabo suelto por demasiados años, pero bueno, ya no más, ya no hay nadie, absolutamente nadie que pueda inculparme en nada ni de nada.
-Pero…¿y tu esposa?-le preguntó Claudia.
-Nadie en su sano juicio le creerá a una mujer que estuvo demasiados años internada por loca, esa ni me interesa ni me preocupa.
-