24–Mamá.

—Viva, tu mamá está viva.

Amelia se puso ambas manos en la boca y comenzó a llorar.

—Amor, no te puedes poner así, piensa en nuestro hijo por favor, eso no le hace bien.

—Si, si, tienes razón disculpa—se limpió su rostro—fue la impresión de la noticia.

—Tranquila, no tienes que disculparte, ven, vamos a sentarnos.

Se sentaron los dos en el sofá que tenían detrás de ellos.

—¿Cuándo la podré ver?

—No sé, Eduardo está en camino para explicarnos los detalles.

—Ok.

—Ahora hay otro
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