25-Siete días.
Una semana después.
—Amor, tengo que irme.
—¿Ya?
—Si Fabio, recuerda que tengo que estar temprano, como una hora antes, el vuelo es privado pero así todo hay controles obligatorios.
Fabio suspiró profundo, estaban acostados en la cama y él estaba aferrado al cuerpo de Amelia. Llevaban una semana viviendo juntos, compartiendo cosas tanto laborales como personales, conociéndose mejor, los gustos, manías y costumbres que cada uno, había sido una semana especial, normal, era la palabra que