22–Mi mujer.
-¡La odio! ¡Quiero verla destruida!
—Cálmate Claudia, cálmate—le dijo Pablo—solo tengo que amarrar unos asuntos para abrir el juego por completo.
—No entiendo como puedes estar tan confiado, todo puede irse a la mierda.
Pablo sonrió—sabes perfectamente que no, llevo planeando esto hace años, nos hay fallas, solo es cuestión de tiempo, él solito va a abandonarlo todo, no le va a quedar más remedio.
—¿Y mi padre?
—¿Que hay con él?
—No se puede enterar de la verdad.
—Claro que no, tu padre solo es