Estoy a punto de correrme al igual que Hannah, su interior no deja de palpitar con deseo y aprisiona mi pene con algo de fuerza, acerco mis labios a los suyos y empiezo a besarla, esto hace que nuestros gemidos se sofoquen un poco. Estando cerca de culminar, apoyo una de mis manos a lado de su cabeza, apretando la almohada y mi otra mano se apoya sobre la cabecera, doy el último empujón y ella grita con desesperación, su entrepierna se humedece aún más y pasa sus largas piernas por mis caderas,