Hoy es un día maravilloso en la cuidad. El sol está brillante y el aire se siente cálido.
Solo que hay un problema.
Hoy me desperté enferma por lo que Sebastián no me dejó ir a la oficina.
Me remuevo en la cama sintiendo mi estomago revuelto.
- Aquí tiene su té, señora- escucho a Raiza. Bajo la sabana y ahí está.
- Gracias- musito.
Me siento y agarro la taza con ambas manos.
- El señor vendrá luego de su junta. Dijo que si sigue igual para cuando él regresa, la llevará al hospital- comenta.
- N