ERIC
El dolor de cabeza me despertó.
Sentía como mis sienes palpitaban y la sensación de que alguien martilleaba mi cráneo me hizo removerse sin poder abrir los ojos.
–¿Me explicas porque yo no sabia de esto? –la voz de su padre llego desde la lejanía.
–Lo siento señor, pero no lo sé.
–Es un caos, un completo caos –volvió a escucharlo.
Gruñó ante el dolor y las voces que llegaban, se giró hacia el lado izquierdo y estiro la mano para poder abrazar a su mujer, rodearse de su aroma y así poder ca