SOFÍA
Bajo corriendo las escaleras, para recibir a mis papás que están entrando por la sala principal con las valijas. Ellos sonríen al verme de oreja a oreja y me abrazan los dos a la vez murmurandome–hola princesa.
Al desprendernos los tres del abrazo, noto a sus espaldas sonriendo a George, el abogado y testaferro de la familia hace diez años. Un hombre de cuarenta años muy agradable y bondadoso. Es uno mas de la casa, recuerdo que jugaba y hacía pijamadas con su hija, Casandra. Cas tiene