Sofía
Ingreso con los tres hombres pisándome los talones al casino que está abarrotado con gente de todas clases sociales, apostando, riendo, tomando y otros fumando, cada uno en su mundo. El ruido de las máquinas y los murmullos de la gente me producen más dolor de cabeza mientras vamos avanzando hasta una puerta de cristal doble, mí expectación se vuelve cada vez más latente, cuando estamos por traspasar la puerta aparecen tres mujeres vestidas con excasa ropa muy llamativa. La del medio, un