SOFIA
Estacionamos mí vehículo a metros de una casa enorme de dos pisos. Bajamos con la mole encaminandonos a la fiesta y al entrar la música ensordecedora hace vibrar toda la casa. Veo a mí derecha donde hay unos sillones con personas acostadas besandose, manosendose, tríos, orgías por doquier ¡Que asco! Al frente mío hay una escalera y al costado izquierdo una especie de pista improvisada, con luces parpadeando, fluorescentes que cambian las tonalidades, al ritmo del atractivo DJ que muestra