ALEX
Una siesta, dormir, sonaba fácil y necesario, pero la verdad era que me fue imposible si quiera poder cerrar los ojos, tenía muchas ideas, imágenes, sensaciones, sabores, olores y más en mi mente, que no permitían que pudiera conciliar el sueño por muy cansada que me sintiera.
Por un lado, estaba aún en mi piel la sensación de las manos y los besos de Damián, ¡su olor, sus labios, su cabello, sus gemidos… ufff!!! Una tortura muy intensa que me auto infringía pensando en mi compañero.
Por