Mi madre nos guio hasta los sillones de su sala, y una vez con té en mano y algunos aperitivos, cortesía del grupo de acción social de la manada local, fui interrogada enérgicamente por mi procreadora.
__¿Cómo fue?¿te dolió?¿sangraste?¿te gusto? Anda, cuéntale todo a mami corazón.
Su auto designado sobre nombre me produjo una carcajada casi automática, la cual reprimí lo que más pude, ya que en este momento necesitaba seriedad o terminaría hablando más de la cuenta. Y todo lo que saliera de mi