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Sale Abby azotando con fuerza la puerta del despacho, le llamo, pero ha salido sin mirar atrás.
― ¡Abby! ―no regresa, golpeo el escritorio y después tiro el resto de las cosas que están sobre la superficie del escritorio. Tiro la silla a mi paso, y voy en su búsqueda.
Abro la puerta y salgo del despacho, el







