Elaide había adquirido una nueva rutina durante los últimos cuatro días. Se pasaba todo el día en el hospital y alrededor de las ocho de la noche su hermano la llevaba casi a rastras de regreso a su departamento para que pudiera descansar. Como si hubiera podido dormir bien mientras Ezio siguiera en el hospital.
Sus párpados estaban adornados por unas inmensas ojeras y cada mañana tenía que tomarse su tiempo tratando de ocultarlas con maquillaje. No tenía tiempo para esas cosas, pero era eso o