Capítulo 74 —El cambio de rumbo
Narrador:
La sala se había vaciado con una rapidez cobarde. Los hombres de traje, esos que minutos antes discutían con solemnidad sobre números y reputación, salieron despavoridos sin importarles la suerte que corriera Park Kang-jae. Nadie quiso ser testigo. Nadie quiso mancharse. Nadie quiso admitir, aunque fuera en silencio, que el poder también tiembla cuando se enfrenta a un hijo que deja de obedecer.
Las sillas quedaron desordenadas, algunas a medio camino en