Capítulo 67 —Hablemos luego
Dana:
Quería matar a Verónica con toda mi alma. No de forma figurada, no como se dice en broma cuando alguien te saca de quicio, sino de verdad, con una furia que me apretaba el pecho y me hacía doler la cabeza. Me había puesto frente a algo para lo que no estaba preparada, algo que llevaba semanas evitando incluso en mis pensamientos. Yo había construido una especie de muralla interior para no pronunciar su nombre, para no imaginar su rostro, para no recordar su voz.