49. Mi mejor amiga
Naylea
Despierto de la perfecta noche de anoche y puedo ver a Dario observándome como si de una obra de arte se tratase.
—Me vas a gastar—sonrío—Buen día cielo.
—Buen día amor—habla este y se acerca a dejarme un pequeño beso en los labios—hay algo de lo que quiero hablarte— cambia su expresión a una más seria.
—Si, ¿qué pasa?—pregunto.
—Me gustaría que vinieras a trabajar conmigo...—sugiere.
—En ese caso, yo también necesito hablar algo contigo. Quiero seguir trabajando para Joel, no me gustarí