36. ¿Renuncia?
Entro a la oficina y como siempre, me siento a esperar mi café del día, pero, a pesar de que ya han pasado alrededor de 10 minutos, este no llega, lo que hace que me desespere. Mientras estuvimos fuera, ordené que Naylea tuviera su propia oficina.
—Debe estar allí— me despreocupo y llamo a la asistente de Natalia para que traiga mi café.
—¡Eres un idiota!—Entra Natalia echando humos.
—¿Ahora qué hice?—pregunto despreocupado, siempre tiene alguna que otra razón para enojarse conmigo.
—¿Sabes lo