PDV: Viena
Nos ubicamos en un restaurant que destellaba en lo fino y elegante. Evan luego de haber visto la carta ordenaba lo que comería, por mi parte hice lo mismo, con la diferencia de que mi orden era un poco más que la suya.
—Si te alimentas en exceso en poco tiempo perderás la figura que tienes y siendo así no querré que me acompañes a ningún lugar.
—Me tiene sin cuidado, de todas formas detesto salir contigo.
—¿De veras? Deberías sentirte afortunada, eres la única a la que he llamado esposa.
—No me importa lo que digas.
Como si no estuviera dispuesto discutir, solo se quedaba en silencio admirándome. No entendía a que se debía su comportamiento, por ello solo gire la vista. Además de la actitud de Evan, me parecía extraño que una joven con un atuendo muy sugerente se aproximara hasta nuestra mesa, la misma llamaba la atención en el lugar, sobre todo por el físico que poseía. Diría que su busto era el doble en cuanto a volumen se refería, aparte de ello el resto de su cuerp