PDV: Viena
Luego de que ambos colocáramos las respectivas firmas, su mirada resaltaba de forma peculiar a la vez que una sonrisa provenía de sus labios.
—Perfecto, para celebrar vayamos a un buen lugar...
—No pretendo celebrar nada contigo, me iré a casa.
—Pues de malas, te toca hacerlo, eres mi escort y siendo tu trabajo acompañarme deberás acatar lo que digo.
Una mueca en mi rostro reflejando mi desagrado se hizo evidente, no obstante, se aproximó y me tomo de la mano, dando alusión como si