Con la familia Pérez en Ciudad de México, si Felisa planeaba huir, ya era demasiado tarde.
Más tarde, cuando llegué a casa para sacar al perro, noté a una persona de pie frente a la puerta de la mansión. Por su figura, parecía una mujer joven.
Era delgada, llevaba un bolso gris en el hombro, y miraba hacia la mansión de vez en cuando.
¡Felisa realmente no pierde oportunidad para seguirme!
No importa dónde esté, siempre logra encontrarme.
Estaba a punto de llamar a seguridad para que la retiraran