—¡Así que descubriste el seguro! —Hugo se rio con crueldad—. Claro que quiero que mueras.
—Hugo, ¿no sabes que si muero de forma sospechosa, la aseguradora investigará? Matar es un crimen, ¿no lo sabes? —Lo miré con desprecio, sintiéndome estúpida por haber creído que amaba a esta víbora durante años.
Hugo se encogió de hombros, despreocupado.
—Matar es un crimen, sí, pero ¿y si te suicidas? La póliza que compré también cubre el suicidio, querida esposa. ¿Piensas que soy tan estúpido como para i