—Y en cuanto a ti… —Hugo rio de manera perturbadora—. ¿No he sido bueno contigo? ¿No he sido atento? ¿Por qué tu padre no confiaba en mí para cuidarte? ¿Por qué no aprobaba nuestro matrimonio? ¿Solo porque vengo del campo? ¿Solo porque quería tener éxito rápido, me consideraba indigno de ti? ¿Quién demonios se creía que era, Gerardo?
Hugo reía con una mezcla de amargura y locura.
Me di cuenta de que detrás de su fachada de hombre amable y caballeroso, se escondía un ser profundamente inseguro, c