XXXV. El otro yo, que no soy yo

 Has retraído a tu tiempo presente tu niñez, un niño es el más ególatra a esa edad, que todo lo quiere, que el centro de todo es él, es por eso que hace pataletas para conseguirlo siempre, durante esta etapa es un comportamiento involuntario, no es una conducta aprendida, es exactamente lo mismo cuando te enamoras por primera vez, vuelves a ser niño, queriéndolo todo, cuando esto te empezó respondiste de una manera inconsciente de las consecuencias, te lanzaste a un mundo a ciegas. ¿Por qué te aferras a un sentimiento que no tiene correspondencia? Como si escribieras una carta sin destinatario. Para esto no existe hombre astuto, que la única batalla que se le puede ganar al amor es salir huyendo, sino te dejas atrapar tanto y sales a tiempo, pero esta es la paradoja de la vida, si no la vives no la experimentas, al igual no te conoces, entre el amor y el dolor no hay mucha distancia, si hay dolo

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