Llevé a Isabel a la cocina para detener el sangrado de su nariz, la senté en un taburete y tomé el pañuelo que Liv me tendía para poder limpiarla.
-Mi amor, perdóname, no reaccioné a tiempo, permití que te hicieran daño, enserio perdóname-
-No es tu culpa cariño- Respondió en un hilo de voz –Estoy bien, enserio- Dijo con una pequeña sonrisa, pero aun lagrimas corrían por sus mejillas.
-No permitiré que alguien te vuelva a poner una mano encima, lo prometo- Comente mientras besaba su frente y la