Capítulo 2.1
Kisha.
Cuando terminaron se encontraba repleta de sangre, el vestido rojo se había teñido de la tonalidad oscura del liquido vital.
Observo el cuerpo de Alina atado a la silla, el charco que ya se enfriaba debajo.
Su cuerpo estaba destrozado, habían cortado cada trozo de piel, arrancado cada uña, aplastado cada dedo con un pesado martillo.
La primer hora allí dentro estuvo repleta de gritos que no hacían más que alimentar su rabia, la siguiente media hora no había más que gemidos e