No tenía idea del cómo habíamos logrado salvarla. Pero sin duda el doctor tenía razón con que era momento de internarla.
—Gracias, Rata. Como supiste…
—El rastreador y el sensor. —dije, Cebolla se veía pálido—. Gracias güevon, si no hubieras reaccionado, serían dos los muertos.
—No tengo la más puta idea de cómo corrí tan rápido.
—Debo hablar con el viejo Fausto para realizar el cambio, esto no puede volver a pasar.
—Me parece bien. —contesté.
—Rata. —Lo miré, me dio un abrazo y un par de