Desperté a todos mis amigos, algo en mi pecho me decía que mis hijos estaban en las carreras clandestinas.
—Rata, ayúdame a poner en el televisor la imagen de donde están mis hijos, toma este es el acceso a su rastreador. —Le di mi reloj—. Por favor, dame la ubicación, mientras él se ponía a rastrear a mis hijos, llamé a Roland.
—¡¿Pasa algo?! —Rata me entregó la dirección.
—Ya se la envié al Patrón a su celular.
—Mis hijos se acaban de volar de la casa con mi carro de carreras. Por favor, no l