Sigo la camioneta de Miguel, volví a timbrarle a Patricia y timbra hasta saltar a buzón de mensaje. Una vez hable con Gustavo y la señora Josefina, quiero ponerlos al tanto, luego voy a su consultorio, quiero… ¿Qué mierda quiero? «Ver que esté bien».
Le toqué la bocina a Miguel cuando él continuó su trayecto a su rancho, mientras yo me desvié para ir a La Reina. Era muy temprano, nunca me aparezco a esta hora, aparqué y vi que Gustavo estaba en los corrales, la señora Josefina le llevaba café.