Aníbal me quiere dejar sin tímpano, ¡no puedo hablar para callarlo!, y se desata el infierno si desactivo el audio a sabiendas de que fue él quien me mandó apenas la vio llorando, tenemos una cámara en ese árbol, y yo tuve el turno nocturno, trabajando en el siguiente operativo. Abrace a Shirly mientras se calmaba.
—¿Sabes si Luisa ya salió para mi casa?
—No demora en hacerlo, una vez llegue al rancho, ella sale, no nos gusta dejar a los niños solos.
—¡¡Preeeguntaleeee!! —gritó Aníbal y otra ve