—¡Esta niñita me empujó!
Se escuchó la primera cachetada, Patricia era una mujer fuerte, estaba enfrentada cuál gallo de pelea.
—¡¿Vas a decir mentiras?! Sabes que este apartamento tiene cámaras, es solo decirle a tu novio que las mires y sabrá la verdad. —Selene se puso roja.
—¡Eres una mentirosa!
Va la segunda cachetada más duro que la anterior. Alfredo sonreía y miraba algo en su pequeño computador.
—Selene, ¿le estás diciendo mentirosa a Patricia?
—Para ti ella es una infanta, inmadura y fa