Mundo ficciónIniciar sesiónSu mirada era diferente y su comentario me dejó un puto sinsabor en la boca del estómago.
—No salgas con güevonadas, Inés.
—No, señor, disculpe nada más…
—No me jodas tú también. —Simón regresó a nuestro lado—. Consíguele o búscale ropa en su casa. —abrió los ojos—. Verónica se queda aquí hasta su recuperación y si







