Me levanté muy temprano, después de bailar obligada esa música llanera me encerré en mi habitación, los recuerdos no tardaron en abrumarme, papá vino a verificar que no cometiera una locura, se quedó en silencio acariciando mi cabello hasta dejarme dormida con ropa, amanecí sin zapatos, apuesto que fue el señor Fausto quien me los quitó y me arropó.
En este cuarto frustré mi primer intento de entregármele a él. El Arenal era una de las propiedades dejadas a mi nombre. Era increíble lo jodidame