—Lo cierto es que muerto y todo, la gente le sigue temiendo y la muy gonorrea es capaz de encontrar la manera de regresar del infierno para jalarle las patas a cualquiera. —solté una carcajada.
—Esperemos a ver cómo termina todo, los muchachos se pondrán felices, con sus casas.
Se escuchó el timbre. Al salir del despacho vimos entrar a la familia de la señora Verónica, por ahora dejar de pensar, más tarde sigo rebanándome la sien, en este momento solo queda departir con la familia.
Si me hubier