Mundo ficciónIniciar sesión—¡Eres una zorra! —El agua fría le hizo más efecto que sus palabras. La rubia la despertó lanzándole el helado líquido con una mirada que emanaba odio y tristeza. En parte, la chica la entendía; debe ser difícil saber que tu prometido se había enamorado de una sirvienta.
Diana se despertó extasiada, miró a su lado y casi salta de la cama al ver a Lían allí dormido.
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